Riflexiones
Pienso que para los intelectuales cubanos analizar y poner en negritas sus consideraciones se convierte en un reto de altura, y lo aprecio en el artículo de Aurelio Alonso, publicado en este medio, que versa sobre como la economía se convierte en el reto del cubano.
Este y el de Narciso Isa Conde, son los mejores artículos que he leído últimamente sobre la economía cubana, pero como análisis al fin hay cosillas que quiero comentar en aras del debate y el entendimiento, que es el objetivo primordial de esta sección.
Aurelio Alonso habla del socialismo en Cuba, cuando en la isla, ni en ninguna otra parte del mundo existió socialismo en el siglo XX ni en lo que va del XXI. Si bien el autor a lo largo del documento descaracteriza ese socialismo estatal por inoperante, es inadecuado afirmar que en Cuba hubo un proceso de socialización.
En 1959 estaba la propiedad más socializada que ahora, porque miles de capitalistas eran dueños de los medios de producción, y de la noche a la mañana esos medios pasaron a manos del estado, como único propietario: eso de que los obreros son dueño de los medios de producción o de que es propiedad del pueblo se muestra cada vez más como una falacia.
Afirma el autor que probablemente la intensidad de la confrontación con Estados Unidos llevó al proyecto cubano a una radicalidad diferente de la que contenía su enunciado inicial y es cierto, fue menos radical el proceso, porque en el programa del Moncada se hablaba de un 30 por ciento de las ganancias para los obreros, lo cual daba a estos un sentido de pertenencia de los medios de producción que no han alcanzado aún hoy en día.
Lo verdaderamente revolucionario del socialismo concebido por los cabezones que lo describieron estriba en la socialización de los medios de producción, lo que equivale a que el productor sea el dueño real de los medios con los que produce, y no que el estado se apropie ilegalmente de los mismos,
El obrero cubano al cabo de 50 años aprecia que la bandera cambio de manos, pasó de la burguesía cubana a un estado que en su desarrollo creo un nuevo estamento, que no es precisamente obrero, sino la burocracia y una nueva modalidad, el inmovilismo, que resguarda sus intereses creados.
No veo por ninguna parte del artículo de Alonso un problema tan clave como este, ni la afirmación de que mientras el estado posea para sí esos medios, ningún reto socialista será posible para los cubanos.
Es muy interesante entrar a detallar las causales del camino recorrido, pero, de verdad Alonso, ese pasado de causas solo debe servirnos para afianzarnos en el porvenir, que no debe ser más de la misma cosa que hemos tenido.
¿Cuán interesante puede ser para el cubano los índices de IDH que poseemos si cada vez que se levanta en la mañana tiene los mismos problemas que ayer y las mismas posibilidades de resolverlos: ninguna?
El inmovilismo nos mata
¿Puede citarme alguna declaración oficial que muestre acuerdo con eso que usted afirma de que “la idea de que más estatal quiere decir más socialista y más radical, no deja de ser también dogmática y equivocada”?
Solo acérquese a la última reunión de nuestra Asamblea Nacional y a las ulteriores decisiones del Consejo de Estado a ver si alguna no está dirigida a afianzar el estatismo sobre nuestra realidad, sin poder prever que el tomate y el boniato se pudra en el campo por falta de una gestión eficaz de la burocracia.
Si Mesa Lago registra hasta hoy nueve cambios de dirección en la política económica cubana y. Omar Everleny distingue cinco, en ello nada altera la situación particular de cada cubano, para los que solo hubo una sola etapa en estas cinco décadas: estudio, trabajo y fusil y en los últimos veinte años salarios misérrimos, a vivir del invento o de la remesa de los gusanos convertidos hoy en mariposas.
Alonso, el pueblo padece, el pueblo se desespera, el pueblo ansía el cambio y en esa desesperanza solo queda algo positivo: aún confían en que esa vanguardia histórica recapacite y comience a caminar por el verdadero derrotero socialista.
Afirma usted que se mantuvo la orientación socialista radical y, confunde el apellido de nuevo, hay radicalismo, pero no socialismo, y si se mantienen las prioridades hacia las realizaciones de justicia social y equidad con el énfasis en la búsqueda de respuesta a las necesidades de la salud y la educación, no es menos cierto, y lo puede apreciar usted de forma tangible, que ambos sectores están en una seria crisis.
Que al cabo de 50 años sean estos los únicos logros deja mucho que desear, sobre todo cuando por el sendero perdimos la capacidad de producir y ser autosuficientes en alimentación. Hasta el azúcar emigró, hermano. Es que ya ni siquiera se si es correcto hablar de economía, para definir el desastre de nuestra realidad.
Cómo podemos mantener una buena educación y salud pública en un país en crisis, por supuesto que también esas esferas entran en trance. Puede usted explicarme porque si el sistema de salud cubano es tan bueno la burocracia solo se atiende en hospitales de punta como Cimeq, Cira García o buscan cirujanos extranjeros para sus operaciones.
El cubano de a pie a sudar y a hacer la cola o a ser tratado por un médico de consultorio, que a veces no tiene ni aspirina que darte. Y si tienes que operarte, pues un turno para de aquí a seis meses, o te buscas un amigo o pagas por la izquierda con divisas, que aquí vale mucho.
Alonso, los hijos de los obreros no van a conferencias a Canadá o a Europa, ni se casan con extranjera pudientes, ni tienen cuentas bancarias en lugar alguno, para ellos es que tenemos que hablar, si usted les habla de Mesa Lago no generalice los estudios de ese economista y hablar solo de etapas de la economía cubana..
Por ejemplo le faltó decirles a los lectores que ese economista cubano prueba
con estadísticas oficiales el deterioro de los indicadores sociales entre 1989 y 1994 y que desde entonces hay una recuperación lenta y errática y parcial de esos indicadores, y unos pocos de ellos siguen aún por debajo de los niveles anteriores a la crisis.
Que la calidad de los servicios de salud se ha deteriorado y el acceso a los servicios médicos ha caído desde 2003 debido a que al menos un tercio de ellos está trabajando en el exterior, principalmente en Venezuela.
Que el déficit de viviendas se duplicó entre 1989 y 2008, en parte debido a la destrucción causada por los huracanes, pero también por la edificación insuficiente, la incapacidad de la agencia estatal encargada del mantenimiento, la escasez de materiales de construcción y las restricciones impuestas a los propietarios de casas para repararlas.
Que el salario y la pensión promedio ajustados a la inflación, no obstante los incrementos hechos en el 2005, estaba a fines del año pasado, 77 por ciento por debajo del nivel de 1989, y hay un incremento notable de
la desigualdad en el ingreso.
Según Mesa Lao, economistas cubanos y extranjeros indican un aumento del coeficiente Gini que mide la desigualdad en 64 por ciento entre 1989 y 1999 y debe haber sido mayor después.
El economista cubano, residente en Pittsburgh, recuerda que después del vivo debate sobre el cambio fomentado por el discurso del presidente Raúl Castro en 2007, éste ha tomado un nuevo rumbo (el noveno) al introducir una serie de medidas flexibilizadoras positivas, pero salvo la entrega en usufructo de tierras estatales ociosas, ninguna otra tiene el carácter estructural que él anunció en 2007; además la enorme mayoría de las reformas propuestas por economistas cubanos en el debate no ha sido implementada, y hay un estancamiento o desaceleración de dichas reformas desde septiembre de 2008.
Luego usted justifica con que se aceptaba un solo socialismo, el que Moscú había bautizado como «real».y que se creó a partir de entonces un nuevo patrón de dependencia económica exterior. Le pregunto ¿cuando no hemos dependido del exterior?. Le pregunto que hicimos con toda esa ayuda económica que nos dio la Unión Soviética. Le cuestiono más ¿ alguna vez en la vida no podemos ser originales y dejar de copiar? Y me cuestiono cuando los intelectuales cubanos se harán sentir con valentía en su discurso, obviando todo lo apologético. Lo malo es malo, aunque lo edulcores sigue siendo malo.
No es usted realista cuando afirma que la ayuda soviética proporcionó crecimiento económico sostenido durante casi dos décadas y un nivel de satisfacción muy equitativo de las necesidades de la población, aunque esta prueba de estabilidad tampoco sirviera para mitigar los rigores de la hostilidad norteamericana.
No hubo tal crecimiento económico, era ficticio, eramoas unos hijos bobos que vivían del burocratismo soviético, porque ese supuesto crecimiento económico se esfumó con la caída del muro de Berlín. Era una mano solidaria que se retiró dejando la nuestra vacía.
Estoy muy de acuerdo con usted en que la inviabilidad no expresa una magnitud sistémica, sino que se debe al fracaso de un experimento histórico, y por tanto comienza el dilema de encontrar el camino del “socialismo viable”.
En una ocasión hablaba con un viejo economista, de esos que se educaron en el capitalismo, y este despotricaba porque en las empresas cubanas se había asentado la idea de la contabilidad confiable y la no confiable.
-No compañero, hay contabilidad o no hay contabilidad. Los apellidos en la contabilidad no existen, despotricaba el viejo.
Igual le afirmó ahora, no hay socialismo viable o no viable, se construye el socialismo o no. Lo demás es cualquier otra sociedad alternativa, pero no es socialismo. No le demos esa oportunidad de elegir a los burócratas,
Más adelante una afirmación suya insoslayable, en la Isla no se removió la estructura de poder, ese fue el gran problema, el estado siguió siendo dueño de los medios de producción y el burócrata pegó con goma loca los huevos al buró.
Y los efectos inevitable del período especial usted ni siquiera los roza, fue el estacazo más demoledor que pudo recibir la ideología, la ética y la moral del cubano en el siglo XX, como consecuencia de lo que usted menciona: “la desvalorización del salario, la depauperación de las condiciones de vida y la ruptura de los patrones de igualdad— fueron sumamente severos, y acentuaron las condiciones de austeridad para la población”.
Lo inaudito de ello, y lo creíble por nuestra historia de lucha, es que a pesar de todo, seguimos pensando en la posibilidad de que el socialismo del que nos hablaran Marx y Engels aún tiene posibilidades de desarrollo en nuestro caimán, aún se percibe por el pueblo como una salida necesaria.
Luego en su análisis hace usted una comparación de pobrezas en el mundo para ahondar en que no nos va tan mal. Yo no se cuanto esfuerzo han hecho esos pobres del mundo para salir de la pobreza, lo que si se es que nosotros los cubanos hemos hecho demasiado, hemos resistido a pie firme al imperio más poderoso de la historia, y ya por ese simple hecho, como dijo el Comandante una vez, merecemos la victoria.
Esa victoria que merecemos es el socialismo.
Finalmente menciona usted que, no sería posible hablar en rigor de una recuperación económica hasta que se iniciaron cambios en el escenario latinoamericano que propiciarían para Cuba una nueva perspectiva de integración. Déjeme decirle que no estoy muy seguro de esa afirmación, porque el secretismo de nuestro estado en ocasiones no nos permite tener a mano toda la información necesaria para aseverar sin temor un criterio. Ya se rumora la inmensa deuda que tiene Cuba con el estado Venezolano.
De cualquier forma me parece que esos cambios en el escenario del continente, pues no creo que solo ataña a la América Latina, son positivos desde el punto de vista político, pero en el plano económico lo vital está dentro de nuestras fronteras. Mañana cambia la escena y seguimos en las mismas, como nos pasó con los soviéticos. Solo seremos fuertes cuando seamos autosuficientes, o cuando produzcamos lo necesario para ser autosuficientes.
Yo no se quien ha repensado, como usted dice, nuestra transición socialista, si la repensó usted, otros intelectuales sin poder o yo es otra cosa, pero no me diga que lo ha hecho el burócrata que vacila la vida y piensa en el atajo más corto para llegar al capitalismo. Amigo, ni siquiera han situado la fecha del próximo Congreso, seguimos, como usted dice, con los remiendos y soluciones parciales a problemas concretos; de estrategia, nada.
Me uno firmemente a usted cuando afirma que “se rebela la necesidad de posibilitar mejor vida sin más gasto. Se rebela la urgencia de dar un carácter más orgánico al rescate y la protección del ambiente. Se rebela la tarea inaplazable de hacer nacer al fin la democracia”. Aplaudo su deseo de “permitir que el pueblo asuma cada vez más un protagonismo en lo que se construye. Que algún día las masas se pongan en condiciones de participar cada vez más —como diría Ernesto Che Guevara— en la decisión de qué parte de los ingresos de la sociedad va al consumo y qué parte a la acumulación”
Francotirador del Cauto
francotiradordelcauto@yahoo.es
http://francotiradordelcauto.blogspot.com/http://francotiradordelcauto.blogia.com/
martes, 21 de julio de 2009
jueves, 2 de julio de 2009
Estamos en el ruedo
Los cubanos han comenzado a prestarle una mayor atención a los comentarios económicos que el especialista, Ariel Terrero, hace una vez por semana en el programa “Buenos Días” del Canal 10 de la Televisión cubana, y no es que este hacedor de los números proporcione noticias alentadoras de nuestra realidad nacional, sino porque con palabras llanas nos muestra cuan destartalada esta nuestra economía.
¿Causas? Supongo él las conozca, pero en su comparecencia solo puede darnos pálidas soluciones a una situación que solo pueden enfrentarse con un cambio radical en la construcción del socialismo en Cuba.
Resulta que somos un “socialismo” que sufre las consecuencias de las crisis capitalistas. Marx en su tumba debe estar ante ello perplejo, aunque pensará que él, por suerte, ya no está en el ruedo.
En este contexto traigo a colación un análisis que el diario de la juventud cubana publicó el pasado 14 de junio, con el mismo título que el actual comentario, realizado por un equipo de periodistas, quienes tras “desandar el entramado empresarial del país”, nos aseguran que “la crisis no es una entelequia intocable y que sus síntomas –expresa su subtitulo- están entre nosotros, con fábricas afectadas, producciones deprimidas y anuncios de peores contingencias”.
Y leyendo la descripción de Juventud Rebelde nos percatamos oficiosamente de lo que materialmente comprobamos en el vivir diario.
Pero lo que llama la atención del artículo es que en dos páginas que el diario dedica a esta temática solo dan opiniones los directivos, el obrero brilla por su ausencia. Al parecer la vara mágica para la solución de los problemas radica en la buena voluntad, entereza, de la varita mágica de la burocracia que administra nuestra patria, esa que a pesar de la crisis energética aún no ha guardado el carro personal, quise decir estatal, ahora en medio de la crisis, con aire acondicionado, para seguir disfrutando de la pobreza de nuestro llamado socialismo tropical.
Ahora, según los empresarios estatales, “el despilfarro de los recursos económicos y de la energía es consecuencia de la falta de cultura económica”, “existe falta de visión integral a la hora de realizar los procesos inversionistas”, “hay falta de interpretación y de aplicación real de la Resolución Económica del V Congreso del Partido”, “la verticalidad de las orientaciones frena la iniciativa de los empresarios”, “hace falta lograr una mayor coherencia en las empresas”.
Todo esto son justificaciones vanas. Nadie mencionó los bajos salarios de los obreros, el hecho de que nadie cuente con ellos para tomar las decisiones laborales, ni elegir a los dirigentes, la falta de motivación de los trabajadores para el trabajo, el desvío de recursos por los obreros para subsistir en una economía paralela de divisas, la centralización de las decisiones y de los recursos que limitan la iniciativa y la reproducción ampliada de las entidades. Realmente después de leer tales opiniones yo me pregunto cómo es que aún existimos.
La verdad es que el artículo en cuestión solo quiere atemorizar a quienes ya están acostumbrados a las calamidades de nuestra economía, ni una sencilla sugerencia para que el dragón fogoso que nos atenaza el bolsillo pueda ser decapitado.
Para el diario son tan importantes las fábricas de utensilios sanitarios, de envases, de enseres de aluminio, de sellos postales y un poligráfico, que la industria de productos lácteos. Todo es importante para el diario en la etapa de crisis, cuando lo importante es priorizar la industria alimenticia y la producción agrícola. Lo demás, para tiempos mejores, que los indios cubanos vivían con taparrabos.
Ya cuando el año pasado se aprobó el presupuesto de la nación nos pronunciamos contra dificultades que no se enfrentan debidamente por el estado cubano (ver www.kaosenlared.net/noticia/cuba-y-el-presupuesto-del-2009) y es que el problema de nuestro país no lo solucionará la burocracia estatal, sino el pueblo trabajador con un enfoque realmente socialista de nuestra realidad.
Lo sintomático de la actual situación es que no es nueva, Cuba no ha salido de la crisis en que la sumió la desaparición del campo socialista, ni ha salido del período especial iniciado en la década del 90 del siglo pasado; como igual puede aseverarse que no ha caído el socialismo en nuestra isla porque la mayoría del pueblo no se ha levantado de la mesa de juego y persiste en lograr ese socialismo cubano con fuerte presencia de los ideales martianos.
La medalla de oro para el pueblo cubano, ese gran ausente en el análisis del diario de la juventud cubana.
Espero poder ver el día en que nuestra prensa deje de ser oficialista y que los comentarios críticos no tengan que ser editados en medios alternativos. La crisis, estimados colegas, es producto de la contradicción entre capital y trabajo y esa argumentación sólo es factible en los países capitalistas, y en Cuba hay crisis porque no hemos aún abandonado ese campo a pesar de 50 años de Revolución. El obrero cubano, igual que el dominicano o el mexicano, vive de vender en el mercado su fuerza de trabajo, vive de un salario, y eso es capitalismo.
Algo bueno tiene el análisis del diario, podemos darnos cuenta que estamos muy mal, realmente es un buen trabajo descriptivo de algunos aspectos de la enferma economía cubana.
¿Las soluciones de JR donde están?
¿Hay que esperar por un Congreso anunciado sin fecha?
¿Causas? Supongo él las conozca, pero en su comparecencia solo puede darnos pálidas soluciones a una situación que solo pueden enfrentarse con un cambio radical en la construcción del socialismo en Cuba.
Resulta que somos un “socialismo” que sufre las consecuencias de las crisis capitalistas. Marx en su tumba debe estar ante ello perplejo, aunque pensará que él, por suerte, ya no está en el ruedo.
En este contexto traigo a colación un análisis que el diario de la juventud cubana publicó el pasado 14 de junio, con el mismo título que el actual comentario, realizado por un equipo de periodistas, quienes tras “desandar el entramado empresarial del país”, nos aseguran que “la crisis no es una entelequia intocable y que sus síntomas –expresa su subtitulo- están entre nosotros, con fábricas afectadas, producciones deprimidas y anuncios de peores contingencias”.
Y leyendo la descripción de Juventud Rebelde nos percatamos oficiosamente de lo que materialmente comprobamos en el vivir diario.
Pero lo que llama la atención del artículo es que en dos páginas que el diario dedica a esta temática solo dan opiniones los directivos, el obrero brilla por su ausencia. Al parecer la vara mágica para la solución de los problemas radica en la buena voluntad, entereza, de la varita mágica de la burocracia que administra nuestra patria, esa que a pesar de la crisis energética aún no ha guardado el carro personal, quise decir estatal, ahora en medio de la crisis, con aire acondicionado, para seguir disfrutando de la pobreza de nuestro llamado socialismo tropical.
Ahora, según los empresarios estatales, “el despilfarro de los recursos económicos y de la energía es consecuencia de la falta de cultura económica”, “existe falta de visión integral a la hora de realizar los procesos inversionistas”, “hay falta de interpretación y de aplicación real de la Resolución Económica del V Congreso del Partido”, “la verticalidad de las orientaciones frena la iniciativa de los empresarios”, “hace falta lograr una mayor coherencia en las empresas”.
Todo esto son justificaciones vanas. Nadie mencionó los bajos salarios de los obreros, el hecho de que nadie cuente con ellos para tomar las decisiones laborales, ni elegir a los dirigentes, la falta de motivación de los trabajadores para el trabajo, el desvío de recursos por los obreros para subsistir en una economía paralela de divisas, la centralización de las decisiones y de los recursos que limitan la iniciativa y la reproducción ampliada de las entidades. Realmente después de leer tales opiniones yo me pregunto cómo es que aún existimos.
La verdad es que el artículo en cuestión solo quiere atemorizar a quienes ya están acostumbrados a las calamidades de nuestra economía, ni una sencilla sugerencia para que el dragón fogoso que nos atenaza el bolsillo pueda ser decapitado.
Para el diario son tan importantes las fábricas de utensilios sanitarios, de envases, de enseres de aluminio, de sellos postales y un poligráfico, que la industria de productos lácteos. Todo es importante para el diario en la etapa de crisis, cuando lo importante es priorizar la industria alimenticia y la producción agrícola. Lo demás, para tiempos mejores, que los indios cubanos vivían con taparrabos.
Ya cuando el año pasado se aprobó el presupuesto de la nación nos pronunciamos contra dificultades que no se enfrentan debidamente por el estado cubano (ver www.kaosenlared.net/noticia/cuba-y-el-presupuesto-del-2009) y es que el problema de nuestro país no lo solucionará la burocracia estatal, sino el pueblo trabajador con un enfoque realmente socialista de nuestra realidad.
Lo sintomático de la actual situación es que no es nueva, Cuba no ha salido de la crisis en que la sumió la desaparición del campo socialista, ni ha salido del período especial iniciado en la década del 90 del siglo pasado; como igual puede aseverarse que no ha caído el socialismo en nuestra isla porque la mayoría del pueblo no se ha levantado de la mesa de juego y persiste en lograr ese socialismo cubano con fuerte presencia de los ideales martianos.
La medalla de oro para el pueblo cubano, ese gran ausente en el análisis del diario de la juventud cubana.
Espero poder ver el día en que nuestra prensa deje de ser oficialista y que los comentarios críticos no tengan que ser editados en medios alternativos. La crisis, estimados colegas, es producto de la contradicción entre capital y trabajo y esa argumentación sólo es factible en los países capitalistas, y en Cuba hay crisis porque no hemos aún abandonado ese campo a pesar de 50 años de Revolución. El obrero cubano, igual que el dominicano o el mexicano, vive de vender en el mercado su fuerza de trabajo, vive de un salario, y eso es capitalismo.
Algo bueno tiene el análisis del diario, podemos darnos cuenta que estamos muy mal, realmente es un buen trabajo descriptivo de algunos aspectos de la enferma economía cubana.
¿Las soluciones de JR donde están?
¿Hay que esperar por un Congreso anunciado sin fecha?
viernes, 19 de junio de 2009
A caballo Regalado, se le mira el colmillo.
Riflexiones
Cayó en mis manos un folletín que se está distribuyendo en el país titulado “Presencia y significado de la Revolución Cubana” de la “Colección Reflexiones” del Centro de Estudios América (CEA) del 2009, en la que aparece un análisis sobre la proyección continental de la Revolución Cubana en el aniversario 50 de su triunfo, escrito por el Licenciado Roberto Regalado, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
En la introducción, o en parte alguna del folleto, se explica si los artículos que aparecen editados reflejan los puntos de vista del escritor, del editor o del Comité Central del Partido, pero teniendo en cuenta que el primer artículo es del Comandante en Jefe Fidel Castro y el segundo del General de Ejército Raúl Castro, nuestro actual Presidente, asumo que el folleto integro refleja los puntos de vistas actuales de nuestro partido.
Traigo a referencia el artículo de Roberto Regalado, funcionario del Comité central del PCC, porque pretende dar un viso de certeza a proyecciones que ya el pasado a demostrado estériles, sin embargo se tratan de renovar, de colorear, de aplicarle liposucción, cirugía con mínimo acceso, para presentarnos el nuevo cuerpo de una anciana retirada o a punto de jubilarse.
Y el intento de recorrer 50 años de revolución y su proyección continental y mundial en siete cortas páginas ya nos da una leve imagen de la pobreza de su contenido, salvo que el autor esté consciente de ese proverbio de que si hablas mucho está más expuesto a que te pasen el bate.
De cualquier forma, a buen pescador de gazapos ideológicos, con que haya una mentira ya le es suficiente. Les pondré la joyita ideológica con puntos y comas:
“La revolución socialista latinoamericana del Siglo XXI tendrá su sello de época, igual que lo tuvieron, en su momento, las revoluciones rusa, china, coreana, vietnamita y cubana. El sujeto de la revolución no será solo la clase obrera, o estará formado solo por la alianza obrero campesina; ese sujeto será integrado por todos los sectores oprimidos del pueblo, tal como lo pronunció Fidel en la Historia me Absolverá. No habrá un partido de vanguardia porque la complejidad de ese sujeto social admite alianzas, pero no homogenizaciones, y porque la retirada usurpación del término hecha por vanguardias autoproclamadas, vulgarizó un concepto que tanto brilló en boca de Lenin. La relación entre las fuerzas políticas plurales que actúen como vanguardia colectiva y las fuerzas sociales también plurales que esa vanguardia se comprometa a representar será de igual a igual, respetuosa y complementaria, y no una relación entre motor y polea de transmisión que históricamente cumplió su función en la Revolución de Octubre de 1917, pero que en nuestra región demasiadas veces sirvió como pretexto para manipular a los movimientos populares”.
“Como uno de los legados de esa rica etapa histórica que abrió la Revolución Cubana, el socialismo latinoamericano no hará distinción entre creyentes y no creyentes, ni entre religiones cristiana y no cristianas, como las de los pueblos originarios, los afro descendientes y otras”.
En otra parte de su artículo este funcionario expresa que no debemos olvidar que la esencia del socialismo latinoamericano y caribeño sigue siendo el tránsito a la socialización plena de los medios de producción.
Parados desde la isla oteando como van a ser las revoluciones socialistas en los otros países del hemisferio, como el profeta que se pasa la vida oteando el horizonte sin mirar hacia abajo para darse cuenta que tiene los pies sucios.
Recetando a los demás lo que no somos capaces de hacer nosotros, justificando nuestro inmovilismo con un “sello de época”, nacimos en otro momento, seguimos con un Partido añejo y una polea casi podrida de transmisora, tenemos que seguir con el Partido de Vanguardia y con el socialismo a la rusa.
Así que en nuestra región la palabra socialismo sirvió muchas veces para manipular a los movimientos populares. Si al englobar el termino de esa manera nos incluyes a nosotros los cubanos, entonces estoy de acuerdo contigo, aquí en Cuba tampoco logramos hacer el socialismo, ni hemos socializado los medios de producción y seguimos explotando al obrero a través de un salario miserable, y nunca se redistribuyo aquel 30 por ciento de las utilidades de la que hablo Fidel en la Historia me Absolverá.
Cayó en mis manos un folletín que se está distribuyendo en el país titulado “Presencia y significado de la Revolución Cubana” de la “Colección Reflexiones” del Centro de Estudios América (CEA) del 2009, en la que aparece un análisis sobre la proyección continental de la Revolución Cubana en el aniversario 50 de su triunfo, escrito por el Licenciado Roberto Regalado, funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
En la introducción, o en parte alguna del folleto, se explica si los artículos que aparecen editados reflejan los puntos de vista del escritor, del editor o del Comité Central del Partido, pero teniendo en cuenta que el primer artículo es del Comandante en Jefe Fidel Castro y el segundo del General de Ejército Raúl Castro, nuestro actual Presidente, asumo que el folleto integro refleja los puntos de vistas actuales de nuestro partido.
Traigo a referencia el artículo de Roberto Regalado, funcionario del Comité central del PCC, porque pretende dar un viso de certeza a proyecciones que ya el pasado a demostrado estériles, sin embargo se tratan de renovar, de colorear, de aplicarle liposucción, cirugía con mínimo acceso, para presentarnos el nuevo cuerpo de una anciana retirada o a punto de jubilarse.
Y el intento de recorrer 50 años de revolución y su proyección continental y mundial en siete cortas páginas ya nos da una leve imagen de la pobreza de su contenido, salvo que el autor esté consciente de ese proverbio de que si hablas mucho está más expuesto a que te pasen el bate.
De cualquier forma, a buen pescador de gazapos ideológicos, con que haya una mentira ya le es suficiente. Les pondré la joyita ideológica con puntos y comas:
“La revolución socialista latinoamericana del Siglo XXI tendrá su sello de época, igual que lo tuvieron, en su momento, las revoluciones rusa, china, coreana, vietnamita y cubana. El sujeto de la revolución no será solo la clase obrera, o estará formado solo por la alianza obrero campesina; ese sujeto será integrado por todos los sectores oprimidos del pueblo, tal como lo pronunció Fidel en la Historia me Absolverá. No habrá un partido de vanguardia porque la complejidad de ese sujeto social admite alianzas, pero no homogenizaciones, y porque la retirada usurpación del término hecha por vanguardias autoproclamadas, vulgarizó un concepto que tanto brilló en boca de Lenin. La relación entre las fuerzas políticas plurales que actúen como vanguardia colectiva y las fuerzas sociales también plurales que esa vanguardia se comprometa a representar será de igual a igual, respetuosa y complementaria, y no una relación entre motor y polea de transmisión que históricamente cumplió su función en la Revolución de Octubre de 1917, pero que en nuestra región demasiadas veces sirvió como pretexto para manipular a los movimientos populares”.
“Como uno de los legados de esa rica etapa histórica que abrió la Revolución Cubana, el socialismo latinoamericano no hará distinción entre creyentes y no creyentes, ni entre religiones cristiana y no cristianas, como las de los pueblos originarios, los afro descendientes y otras”.
En otra parte de su artículo este funcionario expresa que no debemos olvidar que la esencia del socialismo latinoamericano y caribeño sigue siendo el tránsito a la socialización plena de los medios de producción.
Parados desde la isla oteando como van a ser las revoluciones socialistas en los otros países del hemisferio, como el profeta que se pasa la vida oteando el horizonte sin mirar hacia abajo para darse cuenta que tiene los pies sucios.
Recetando a los demás lo que no somos capaces de hacer nosotros, justificando nuestro inmovilismo con un “sello de época”, nacimos en otro momento, seguimos con un Partido añejo y una polea casi podrida de transmisora, tenemos que seguir con el Partido de Vanguardia y con el socialismo a la rusa.
Así que en nuestra región la palabra socialismo sirvió muchas veces para manipular a los movimientos populares. Si al englobar el termino de esa manera nos incluyes a nosotros los cubanos, entonces estoy de acuerdo contigo, aquí en Cuba tampoco logramos hacer el socialismo, ni hemos socializado los medios de producción y seguimos explotando al obrero a través de un salario miserable, y nunca se redistribuyo aquel 30 por ciento de las utilidades de la que hablo Fidel en la Historia me Absolverá.
Juventud… ¿perdida?
Riflexiones
El diario Granma en ocasiones pierde el rumbo, o lo pierde el editor que sanciona los trabajos que se publican.
En esta semana dos artículos llaman mi atención, uno el de Lázaro Barredo titulado “aguantar el palo” que para mi criterio fue magistralmente respondido por Lidia Alba en el espacio alternativo “La Haine”, a lo que solo tendría que agregarle que nada de nuevo tiene el artículo de Barredo, porque siempre es el cubano de a pie quien aguanta el palo y los golpes de las crisis en nuestro país.
El otro artículo, de Leticia Martínez Hernández, al lado del de Barredo, en la misma página 3, está dirigido a demostrar que la juventud cubana en pleno está de lleno volcada a las tareas de choque de nuestro país.
Veamos las tareas de la juventud cubana actual que menciona la periodista:
-Un joven ayudando a otro a bajarle un maletín de la guagua, lo cual es algo insólito según ella, no se si por el gesto de ayuda o por el arete que llevaba colgando de la oreja.
-Jóvenes ayudando en los desastres naturales que ocurren en nuestro país, ejemplo en el que participa hasta el perro en Cuba.
-Jóvenes que cultivan la tierra. Creo que cada día son mas los viejos dedicados a esa labor, no en vano prolongamos la jubilación hasta los 65 años..
-Jóvenes que se dedican a la educación, lo que siempre ha sucedido en cualquier parte del mundo, aunque con mejores salarios.
-Jóvenes militares haciendo guardias en las costas o ante un radar. Dudo que los viejos hagan eso en Cuba o cualquier otra parte del orbe. El ejército es de los jóvenes, los viejos son Generales.
-Jóvenes periodistas soñolientos esperando el cierre del diario. Los consagrados también lo hacen.
Eso si, no veo por ninguna parte del artículo nada relativo a los jóvenes dirigiendo este país y cuando se le quiere dar una responsabilidad de calibre a la juventud tiene la periodista que retrotraerse casi 60 años para recordarle a los incrédulos “aquellos muchachos con barbas que trillaron la Sierra Maestra y asaltaron luego las ciudades para trastocar el orden de cosas dentro y fuera del país”.
Y luego se pregunta asombrada algo subversivo ¡Que habría pasado si los gestores de esta Revolución hubieran esperado por la perezosa y escurridiza experiencia…!
Ya con lo mencionado sería suficiente para dejar el comentario en este lugar. Para la periodista el papel asignado a nuestra juventud es el indicado, nada de dirigir, la juventud nuestra si debe esperar “por la perezosa y escurridiza experiencia”.
¿Es para alguien un secreto el promedio de edad de nuestra dirigencia?, y con ello no desacredito la capacidad y experiencia de la misma, pero ¿los jóvenes qué?
Sugiero a la periodista que rehaga el artículo incluyendo:
-cantidad de jóvenes sin estudiar, ni trabajar existentes en el país.
-Cantidad de jóvenes que trabajan para particulares en nuestro país porque no quieren trabajar por los salarios que da el estado.
-Cantidad de jóvenes que han sido sancionados por tribunales o guardan prisión por diferentes delitos o están en espera de juicios
-Cantidad de jóvenes que han emigrado y emigran del país en busca de mejores condiciones de vida.
- Cantidad de jóvenes en tareas de dirección a cualquier nivel en nuestro país.
De cualquier forma yo creo, sin el teque del artículo mencionado, que la juventud nunca está perdida, ni ahora, ni en el siglo pasado, ni en el futuro que se acerca. La juventud siempre ha hecho lo que tiene que hacer, solo démosle tiempo al tiempo, porque los jóvenes cubanos nunca han sido perezosos, ni escurridizos.
El diario Granma en ocasiones pierde el rumbo, o lo pierde el editor que sanciona los trabajos que se publican.
En esta semana dos artículos llaman mi atención, uno el de Lázaro Barredo titulado “aguantar el palo” que para mi criterio fue magistralmente respondido por Lidia Alba en el espacio alternativo “La Haine”, a lo que solo tendría que agregarle que nada de nuevo tiene el artículo de Barredo, porque siempre es el cubano de a pie quien aguanta el palo y los golpes de las crisis en nuestro país.
El otro artículo, de Leticia Martínez Hernández, al lado del de Barredo, en la misma página 3, está dirigido a demostrar que la juventud cubana en pleno está de lleno volcada a las tareas de choque de nuestro país.
Veamos las tareas de la juventud cubana actual que menciona la periodista:
-Un joven ayudando a otro a bajarle un maletín de la guagua, lo cual es algo insólito según ella, no se si por el gesto de ayuda o por el arete que llevaba colgando de la oreja.
-Jóvenes ayudando en los desastres naturales que ocurren en nuestro país, ejemplo en el que participa hasta el perro en Cuba.
-Jóvenes que cultivan la tierra. Creo que cada día son mas los viejos dedicados a esa labor, no en vano prolongamos la jubilación hasta los 65 años..
-Jóvenes que se dedican a la educación, lo que siempre ha sucedido en cualquier parte del mundo, aunque con mejores salarios.
-Jóvenes militares haciendo guardias en las costas o ante un radar. Dudo que los viejos hagan eso en Cuba o cualquier otra parte del orbe. El ejército es de los jóvenes, los viejos son Generales.
-Jóvenes periodistas soñolientos esperando el cierre del diario. Los consagrados también lo hacen.
Eso si, no veo por ninguna parte del artículo nada relativo a los jóvenes dirigiendo este país y cuando se le quiere dar una responsabilidad de calibre a la juventud tiene la periodista que retrotraerse casi 60 años para recordarle a los incrédulos “aquellos muchachos con barbas que trillaron la Sierra Maestra y asaltaron luego las ciudades para trastocar el orden de cosas dentro y fuera del país”.
Y luego se pregunta asombrada algo subversivo ¡Que habría pasado si los gestores de esta Revolución hubieran esperado por la perezosa y escurridiza experiencia…!
Ya con lo mencionado sería suficiente para dejar el comentario en este lugar. Para la periodista el papel asignado a nuestra juventud es el indicado, nada de dirigir, la juventud nuestra si debe esperar “por la perezosa y escurridiza experiencia”.
¿Es para alguien un secreto el promedio de edad de nuestra dirigencia?, y con ello no desacredito la capacidad y experiencia de la misma, pero ¿los jóvenes qué?
Sugiero a la periodista que rehaga el artículo incluyendo:
-cantidad de jóvenes sin estudiar, ni trabajar existentes en el país.
-Cantidad de jóvenes que trabajan para particulares en nuestro país porque no quieren trabajar por los salarios que da el estado.
-Cantidad de jóvenes que han sido sancionados por tribunales o guardan prisión por diferentes delitos o están en espera de juicios
-Cantidad de jóvenes que han emigrado y emigran del país en busca de mejores condiciones de vida.
- Cantidad de jóvenes en tareas de dirección a cualquier nivel en nuestro país.
De cualquier forma yo creo, sin el teque del artículo mencionado, que la juventud nunca está perdida, ni ahora, ni en el siglo pasado, ni en el futuro que se acerca. La juventud siempre ha hecho lo que tiene que hacer, solo démosle tiempo al tiempo, porque los jóvenes cubanos nunca han sido perezosos, ni escurridizos.
La Revolución Cubana no es un acto de fe.
Riflexiones
En el mundo nuestro de estos días y en el mundo de otros en las diversas épocas de la historia de la humanidad, el riesgo (público académico, político, intelectual, religioso y de cualquier tipo) siempre ha sido enorme, sobre todo el peligro es ciclópeo, cuando el hombre trata de enfrentar las ideas establecidas y ello no quiere decir que quien decida hacer valer sus ideas esté loco de atar.
Acaso pienso que si hay temor, entonces quien lo tiene puede pensar que hay que estar loco para expresar lo que se piensa.
De cualquier manera, como no pretendo tener asida la verdad por las barbas, en cubano el refrán popular dice otra cosa, podemos aceptar la idea, si quien tal afirma reconoce que siempre el mundo ha estado lleno de locos.
Y dedico hoy mi riflexión a un artículo aparecido en la red donde se enuncia, como si fuéramos religiosos, que la Revolución Cubana es un acto de fe y que hay que estar loco para propagar lo que se piensa.
En la religión católica, según el diccionario, la fe es la primera de las tres virtudes teologales, el asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia; puede ser además un conjunto de creencias de una religión o el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas
La creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública o la palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad. Puede ser asimismo la seguridad, aseveración de que algo es cierto.
Por ello, para mi, la Revolución Cubana más que un acto de fe es un proyecto de transformación social de nuestra sociedad que tiene que ver más con el esfuerzo de todo un pueblo y su sacrificio constante durante 50 años, lo que le ha permitido al cubano tener su visión cosmogónica de nuestra sociedad insular.
Quien quiera limitarlo solamente a un acto de fe lo que está promoviendo es que nuestro pueblo crea nuevamente que todo lo que hemos hecho está bien, y que cambiando determinados cuadros dirigentes, exigir y controlar aún más a la población cubana y mantener y disminuir en algo todas las limitaciones acentuadas por el periodo especial, lograremos salir adelante y lograr la sociedad en la que como mero acto de fe hemos creído hasta el día de hoy.
Cuando entramos en el mundo de la política hace rato que se ha perdido la virginidad, como aseveré en una ocasión, esa como en las mujeres, se pierde una vez y para siempre. Hay otras virginidades que cuestan más trabajo perderlas y es la inocencia política y el cubano de hoy ya la está perdiendo.
Y no la pierde por el mero hecho de que haga una abstracción intelectual, sino porque la realidad objetiva lo mueve a pensar que después de cinco décadas no hay más espacio para mantener una concepción del desarrollo estatal que nos sume en la miseria.
Esos ideólogos y políticos, que según el autor, dan apriorística universalidad a su individual razón, conjeturas, expectativas y experiencias, y ponen a resguardo su virginidad ideológica y la puridad de sus inclinaciones cívicas, con el aspaviento suficiente para acreditar su exoneración futura, esos, jamás han hecho nada importante en la historia de la humanidad.
Compañero, la mujer que no pierde la virginidad no pare, no procrea, no aporta nada. Es de ese tipo de mujeres que se preservan para ser siempre bellas, para fungir como sirvientes de los dioses. Eso era en otra época, ya en la actualidad nadie cree en Vesta, ni hay vestales.
El artículo, que por cierto está demasiado adjetivado y complejo, a cada escritor le respeto su estilo e incluso sus concepciones de la vida, causa confusión porque abarca mucho y explica poco, y en toda su longitud afirma sin explicaciones, dando por sentado que lo expuesto por él es cierto, o presuponiendo que el que lo lee debe hacer un acto de fe y aceptar todo lo que él enuncia.
La Revolución Cubana- afirma- nacionalizó por vocación de justicia y para conseguir la repartición abarcadora, dice el opinante, como premisa del mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, para hacerlas más virtuosas, más plenas y más felices.
Se queda cojo el expositor con esa afirmación, que entre paréntesis en un artículo de siete páginas no menciona ni una vez la palabra socialismo.
Si la Revolución Cubana se hubiera quedado en esa fase la nación fuera hoy otra república bananera del Caribe de los años sesenta. Lo que empinó a la Revolución y la erguirá en el futuro será precisamente que su pueblo asumió como parte de su destino la construcción del socialismo, que es el sistema que puede realmente engendrar el virtuosismo, la plenitud y la felicidad en la sociedad.
Esa intención no es un acto de fe, es un proyecto y como tal requiere de inteligencia, audacia, mucho riesgo y una conciencia popular de hacia donde vamos y de que forma marchamos, sin secretismos, sin verticalidad decisoria, sino con plena participación popular.
Estoy de acuerdo con la idea de que la eficiencia productiva no es una virtud humana, sino todo lo contrario, se hace virtuoso el obrero que, debido a una política económica inteligente, sana y adecuada, produce eficientemente para satisfacer las necesidades de la sociedad en que vive. NO es la eficiencia una virtud del obrero, ni un acto de fe.
Solo un burócrata acomodado pudiera afirmar tal tontería, solo serviría para culpar al obrero de la crisis económica que vive nuestro país. No está muy lejos de esa política reaccionaria creer que controlando y exigiendo más al obrero resolveremos las dificultades y deficiencias de nuestra economía.
Afirma el artículo que nadie está en condiciones de predecir que conocimientos de hoy serán supercherías del mañana, y añade que la ciencia es una edificación hecha de materiales que siempre terminan desechados, y que por esa razón hay que instruir hoy, aunque desconozcamos el valor, utilidad o provecho que tenga.
¡Hay que leer tales cosas en este mundo!
Acaso el ser humano no es capaz de predecir, acaso la ciencia no va en desarrollo. Lo erróneo se descarta, se elimina, precisamente eso es lo que necesitamos hacer para terminar con el estatismo, la superchería estalinista del socialismo de estado. ¿Acaso puede haber equivocación en eso? Además, no es predicción, es análisis y certeza de a donde condujo ese tipo de mal llamado socialismo a la Unión Soviética y al resto de los países socialistas de Europa oriental.
Luchemos por una sociedad mejor, socialista participativa, democrática y decisoria y de seguro que el hombre que la integra será sumamente mejor y superior.
El articulo redactado en estilo bíblico, tal parece que las aseveraciones son mandamientos que terminan conque la Revolución es un acto de fe, realmente no conduce a lugar seguro.
Nos insta a aceptar la Revolución como un acto de fe, como si los comunistas fuéramos religiosos a ultranza, y lo que menos necesita el socialismo son actos de fe, sino actos de verdad, mucha inteligencia, un sistema económico realmente productivo que nada tiene que ver con intenciones, sino con soluciones, ¡Ah! Y mucho riesgo, que en la sociedad, como en el casino, el que no se arriesga, no gana.
El gobierno de Cuba –dice- tiene que elevar la eficiencia productiva y funcional del estado, hacerlo –advierte- y lograrlo pronto para poder presentar beneficios materiales mínimos (al fin el autor recordó que no solo de la fe vive el hombre).
Dizque para evitar el éxodo de jóvenes sanos y capaces, que si aplicamos la teoría expresada, son personas faltas de fe, si, pero de fe en el futuro que vislumbran como resultado del inmovilismo que palpan y que les permite predecir el futuro cercano, lo que no consideran una superchería, sino el futuro de sus vidas.
Según el analista Cuba carece de súbditos a quien expoliar. Le pregunto, según la teoría marxista, ¿que cosa es vivir del trabajo asalariado, donde el obrero sigue siendo explotado por el capital, en este caso el capitalismo de estado? Mientras el obrero viva del salario es explotado, no se ha liberado del fardo del capitalismo.
Y no es que haya que erigirle el altar al dios dinero, esa no es el fin del socialismo, sino un monumento a la eficiencia, a la productividad, al tiempo libre del obrero para que disfrute de la recreación, de la cultura, del deporte, lo cual solo es posible enterrando definitoriamente el socialismo de estado que hemos conocido hasta ahora.
Y cuando vamos adentrándonos en el documento nos percatamos que este artículo es una defensa a ultranza de darle a nuestro pueblo más de lo mismo.
Asevera que el gobierno cubano revisa –sin prisas, pero sin pausas-todas las estructuras estatales y todas las leyes y disposiciones que rigen su funcionamiento, actuando en concordancia con las recomendaciones recibidas (no especifica de quien o quienes) y los estudios pertinentes (ídem) y ha hecho las modificaciones apropiadas (tampoco define si adecuadas para la burocracia o para el pueblo).
Le recuerdo al autor de este artículo que todavía el pueblo cubano desconoce el resultado real de las asambleas de trabajadores para aumentar en cinco años la edad de retiro, y todavía esta por leerse los resultados de las asambleas de críticas realizadas a lo ancho y largo del país sobre los problemas de la construcción de socialismo en Cuba.
Hay un párrafo que por su ambigüedad lo mismo puede haberla dicho un dirigente de un país socialista o el propio fascista de Bush para consolidar el capitalismo, veamos:
EL gobierno cubano “busca el incremento de la eficiencia productiva, de la eficacia de la gestión empresarial, de la certeza de la dirección, de la ampliación e intensificación de los vínculos de la población con los asuntos públicos, de la supresión de contradicciones funcionales de instituciones, de la profundización de la institucionalidad, del refuerzo a la legalidad, del aumento simultáneo del grado de cientificidad de la gestión de dirección y del activismo ciudadano”.
Este tío habla sin sustentarse en ningún plan. Creo que su conocimiento in situ está mal situado, para seguir aceptando la buena fe de nadie, y si él no se ha dado cuenta que ha quedado demostrado lo contrario, debe ser que es duro de entendederas.
¿Cómo es posible, después de haber desbarrado contra las predicciones y la ciencia que asevere “las medidas tomadas hasta ahora en Cuba son adecuadas, pertinentes, comedidas, oportunas y necesarias”.
Y ahora viene el veneno: “se ha venido diseñando un concepto aparentemente más abarcador y comprensivo cual diríase es la democracia participativa”, no menciona lo de socialismo.
Según él, parece una buena meta, después la descaracterizará alegando que “no se conoce a alguien en capacidad de decir qué es eso, como se instrumenta en general, como se adecua a las condiciones de cada país, que recursos (materiales, legales, procedimentales, estructurales, históricos, sociales, culturales y similares) exige y etc.
Y para no hacerles esta diatriba larga, es muy fácil muchachón, lo que se quiere es socialismo y si se le ha puesto apellidos es para diferenciarlo del socialismo estalinista que caracterizó todo socialismo del siglo XX. Todo eso que preguntas lo puedes encontrar en cualquier biblioteca, en los libros de alemanes como Engels y Marx, o del ruso Lenin, no es nada nuevo, sino condensado en una propuesta y apoyado por un grupo de comunistas que si creemos en la ciencia y que nos arriesgamos a predecir de la misma forma que lo hizo la generación del Moncada y de la Sierra.
Lo mismo que cuestionas ahora hubieras podido censurar el día que Cuba se declaró socialista y mira por donde vamos.
NO le cuestiones a cualquier generación de cubanos esa capacidad de arriesgarse, de predecir, de soñar.
En nosotros, los que estamos por un socialismo real, estas afirmaciones, artículos e incluso palabras soeces no nos desalientan. Estamos muy seguros de nuestros ideales socialistas, no los asumimos como un acto de fe, sino como el único acto capaz de comenzar a labrarle una sepultura definitiva al capitalismo y a la burocracia que la representa en nuestro país.
Y para el ciudadano común, contrario a lo que enuncias, las esencias si han cambiado en Cuba, porque hace treinta años no existía una burocracia omnisciente, omnipotente y omnipresente pidiendo actos de fe para mantenerse en el poder.
Los problemas de Cuba están dentro de Cuba. El imperialismo en estos momentos bastante problemas tiene con sus crisis. El capitalismo nos puede hasta brindar educación y salud gratuitas, lo que no puede dar al pueblo cubano es la propiedad de los medios de producción. Desde un punto de vista práctico, es nuestra única alternativa en un mundo donde desapareció el socialismo como sistema.
Ese esquema “soft” del gobierno yanqui que se vislumbra en el futuro, y al que haces referencia, solo podemos vencerlo con un socialismo verdadero donde el poder resida en el obrero y no en los burócratas.
No es un problema de buscar la eficiencia productiva, si la lograras con tus argumentos queda sin materializarse lo básico: ¿sigue el obrero con su salario? Si es así, sigue el obrero siendo un esclavo del gobierno.
Hablas de capitalismo agotado como sistema, pero nadie ha sido capaz de decir cuando por fin se hundirá, y si se ha demorado en caer la culpa ha sido del socialismo estatista que no demostró ser una alternativa, porque no era un socialismo real. Con más de lo mismo lo único que hacemos es demorar su caída.
La Revolución cubana no es un milagro, es fruto de muchos esfuerzos y sacrificios de su pueblo, la Revolución cubana es fruto de siglos de luchas por la libertad y la independencia, de ideas martianas que condensan esa idiosincrasia, pujanza y el ser de nuestra cubanía.
En desacuerdo totalmente en que cada persona en sí misma es un fin, pues una persona es un ser social que solo puede lograr sus más caros anhelos actuando en sociedad y con ello no estoy en contra de que el socialismo respete la individualidad de cada ser.
Precisamente nosotros, los que estamos por un socialismo participativo, democrático y decisorio lo hacemos, porque pensamos que partimos de una evaluación acertada de la realidad, porque estamos en la búsqueda de respuestas y la instrumentación inmediata de las mismas con el concurso de la mayoría.
Finalmente, después de leído su artículo me quedan dos preguntas ¿Qué es lo que usted propone? ¿Por qué nunca menciona la palabra socialismo?
En el mundo nuestro de estos días y en el mundo de otros en las diversas épocas de la historia de la humanidad, el riesgo (público académico, político, intelectual, religioso y de cualquier tipo) siempre ha sido enorme, sobre todo el peligro es ciclópeo, cuando el hombre trata de enfrentar las ideas establecidas y ello no quiere decir que quien decida hacer valer sus ideas esté loco de atar.
Acaso pienso que si hay temor, entonces quien lo tiene puede pensar que hay que estar loco para expresar lo que se piensa.
De cualquier manera, como no pretendo tener asida la verdad por las barbas, en cubano el refrán popular dice otra cosa, podemos aceptar la idea, si quien tal afirma reconoce que siempre el mundo ha estado lleno de locos.
Y dedico hoy mi riflexión a un artículo aparecido en la red donde se enuncia, como si fuéramos religiosos, que la Revolución Cubana es un acto de fe y que hay que estar loco para propagar lo que se piensa.
En la religión católica, según el diccionario, la fe es la primera de las tres virtudes teologales, el asentimiento a la revelación de Dios, propuesta por la Iglesia; puede ser además un conjunto de creencias de una religión o el conjunto de creencias de alguien, de un grupo o de una multitud de personas
La creencia que se da a algo por la autoridad de quien lo dice o por la fama pública o la palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad. Puede ser asimismo la seguridad, aseveración de que algo es cierto.
Por ello, para mi, la Revolución Cubana más que un acto de fe es un proyecto de transformación social de nuestra sociedad que tiene que ver más con el esfuerzo de todo un pueblo y su sacrificio constante durante 50 años, lo que le ha permitido al cubano tener su visión cosmogónica de nuestra sociedad insular.
Quien quiera limitarlo solamente a un acto de fe lo que está promoviendo es que nuestro pueblo crea nuevamente que todo lo que hemos hecho está bien, y que cambiando determinados cuadros dirigentes, exigir y controlar aún más a la población cubana y mantener y disminuir en algo todas las limitaciones acentuadas por el periodo especial, lograremos salir adelante y lograr la sociedad en la que como mero acto de fe hemos creído hasta el día de hoy.
Cuando entramos en el mundo de la política hace rato que se ha perdido la virginidad, como aseveré en una ocasión, esa como en las mujeres, se pierde una vez y para siempre. Hay otras virginidades que cuestan más trabajo perderlas y es la inocencia política y el cubano de hoy ya la está perdiendo.
Y no la pierde por el mero hecho de que haga una abstracción intelectual, sino porque la realidad objetiva lo mueve a pensar que después de cinco décadas no hay más espacio para mantener una concepción del desarrollo estatal que nos sume en la miseria.
Esos ideólogos y políticos, que según el autor, dan apriorística universalidad a su individual razón, conjeturas, expectativas y experiencias, y ponen a resguardo su virginidad ideológica y la puridad de sus inclinaciones cívicas, con el aspaviento suficiente para acreditar su exoneración futura, esos, jamás han hecho nada importante en la historia de la humanidad.
Compañero, la mujer que no pierde la virginidad no pare, no procrea, no aporta nada. Es de ese tipo de mujeres que se preservan para ser siempre bellas, para fungir como sirvientes de los dioses. Eso era en otra época, ya en la actualidad nadie cree en Vesta, ni hay vestales.
El artículo, que por cierto está demasiado adjetivado y complejo, a cada escritor le respeto su estilo e incluso sus concepciones de la vida, causa confusión porque abarca mucho y explica poco, y en toda su longitud afirma sin explicaciones, dando por sentado que lo expuesto por él es cierto, o presuponiendo que el que lo lee debe hacer un acto de fe y aceptar todo lo que él enuncia.
La Revolución Cubana- afirma- nacionalizó por vocación de justicia y para conseguir la repartición abarcadora, dice el opinante, como premisa del mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, para hacerlas más virtuosas, más plenas y más felices.
Se queda cojo el expositor con esa afirmación, que entre paréntesis en un artículo de siete páginas no menciona ni una vez la palabra socialismo.
Si la Revolución Cubana se hubiera quedado en esa fase la nación fuera hoy otra república bananera del Caribe de los años sesenta. Lo que empinó a la Revolución y la erguirá en el futuro será precisamente que su pueblo asumió como parte de su destino la construcción del socialismo, que es el sistema que puede realmente engendrar el virtuosismo, la plenitud y la felicidad en la sociedad.
Esa intención no es un acto de fe, es un proyecto y como tal requiere de inteligencia, audacia, mucho riesgo y una conciencia popular de hacia donde vamos y de que forma marchamos, sin secretismos, sin verticalidad decisoria, sino con plena participación popular.
Estoy de acuerdo con la idea de que la eficiencia productiva no es una virtud humana, sino todo lo contrario, se hace virtuoso el obrero que, debido a una política económica inteligente, sana y adecuada, produce eficientemente para satisfacer las necesidades de la sociedad en que vive. NO es la eficiencia una virtud del obrero, ni un acto de fe.
Solo un burócrata acomodado pudiera afirmar tal tontería, solo serviría para culpar al obrero de la crisis económica que vive nuestro país. No está muy lejos de esa política reaccionaria creer que controlando y exigiendo más al obrero resolveremos las dificultades y deficiencias de nuestra economía.
Afirma el artículo que nadie está en condiciones de predecir que conocimientos de hoy serán supercherías del mañana, y añade que la ciencia es una edificación hecha de materiales que siempre terminan desechados, y que por esa razón hay que instruir hoy, aunque desconozcamos el valor, utilidad o provecho que tenga.
¡Hay que leer tales cosas en este mundo!
Acaso el ser humano no es capaz de predecir, acaso la ciencia no va en desarrollo. Lo erróneo se descarta, se elimina, precisamente eso es lo que necesitamos hacer para terminar con el estatismo, la superchería estalinista del socialismo de estado. ¿Acaso puede haber equivocación en eso? Además, no es predicción, es análisis y certeza de a donde condujo ese tipo de mal llamado socialismo a la Unión Soviética y al resto de los países socialistas de Europa oriental.
Luchemos por una sociedad mejor, socialista participativa, democrática y decisoria y de seguro que el hombre que la integra será sumamente mejor y superior.
El articulo redactado en estilo bíblico, tal parece que las aseveraciones son mandamientos que terminan conque la Revolución es un acto de fe, realmente no conduce a lugar seguro.
Nos insta a aceptar la Revolución como un acto de fe, como si los comunistas fuéramos religiosos a ultranza, y lo que menos necesita el socialismo son actos de fe, sino actos de verdad, mucha inteligencia, un sistema económico realmente productivo que nada tiene que ver con intenciones, sino con soluciones, ¡Ah! Y mucho riesgo, que en la sociedad, como en el casino, el que no se arriesga, no gana.
El gobierno de Cuba –dice- tiene que elevar la eficiencia productiva y funcional del estado, hacerlo –advierte- y lograrlo pronto para poder presentar beneficios materiales mínimos (al fin el autor recordó que no solo de la fe vive el hombre).
Dizque para evitar el éxodo de jóvenes sanos y capaces, que si aplicamos la teoría expresada, son personas faltas de fe, si, pero de fe en el futuro que vislumbran como resultado del inmovilismo que palpan y que les permite predecir el futuro cercano, lo que no consideran una superchería, sino el futuro de sus vidas.
Según el analista Cuba carece de súbditos a quien expoliar. Le pregunto, según la teoría marxista, ¿que cosa es vivir del trabajo asalariado, donde el obrero sigue siendo explotado por el capital, en este caso el capitalismo de estado? Mientras el obrero viva del salario es explotado, no se ha liberado del fardo del capitalismo.
Y no es que haya que erigirle el altar al dios dinero, esa no es el fin del socialismo, sino un monumento a la eficiencia, a la productividad, al tiempo libre del obrero para que disfrute de la recreación, de la cultura, del deporte, lo cual solo es posible enterrando definitoriamente el socialismo de estado que hemos conocido hasta ahora.
Y cuando vamos adentrándonos en el documento nos percatamos que este artículo es una defensa a ultranza de darle a nuestro pueblo más de lo mismo.
Asevera que el gobierno cubano revisa –sin prisas, pero sin pausas-todas las estructuras estatales y todas las leyes y disposiciones que rigen su funcionamiento, actuando en concordancia con las recomendaciones recibidas (no especifica de quien o quienes) y los estudios pertinentes (ídem) y ha hecho las modificaciones apropiadas (tampoco define si adecuadas para la burocracia o para el pueblo).
Le recuerdo al autor de este artículo que todavía el pueblo cubano desconoce el resultado real de las asambleas de trabajadores para aumentar en cinco años la edad de retiro, y todavía esta por leerse los resultados de las asambleas de críticas realizadas a lo ancho y largo del país sobre los problemas de la construcción de socialismo en Cuba.
Hay un párrafo que por su ambigüedad lo mismo puede haberla dicho un dirigente de un país socialista o el propio fascista de Bush para consolidar el capitalismo, veamos:
EL gobierno cubano “busca el incremento de la eficiencia productiva, de la eficacia de la gestión empresarial, de la certeza de la dirección, de la ampliación e intensificación de los vínculos de la población con los asuntos públicos, de la supresión de contradicciones funcionales de instituciones, de la profundización de la institucionalidad, del refuerzo a la legalidad, del aumento simultáneo del grado de cientificidad de la gestión de dirección y del activismo ciudadano”.
Este tío habla sin sustentarse en ningún plan. Creo que su conocimiento in situ está mal situado, para seguir aceptando la buena fe de nadie, y si él no se ha dado cuenta que ha quedado demostrado lo contrario, debe ser que es duro de entendederas.
¿Cómo es posible, después de haber desbarrado contra las predicciones y la ciencia que asevere “las medidas tomadas hasta ahora en Cuba son adecuadas, pertinentes, comedidas, oportunas y necesarias”.
Y ahora viene el veneno: “se ha venido diseñando un concepto aparentemente más abarcador y comprensivo cual diríase es la democracia participativa”, no menciona lo de socialismo.
Según él, parece una buena meta, después la descaracterizará alegando que “no se conoce a alguien en capacidad de decir qué es eso, como se instrumenta en general, como se adecua a las condiciones de cada país, que recursos (materiales, legales, procedimentales, estructurales, históricos, sociales, culturales y similares) exige y etc.
Y para no hacerles esta diatriba larga, es muy fácil muchachón, lo que se quiere es socialismo y si se le ha puesto apellidos es para diferenciarlo del socialismo estalinista que caracterizó todo socialismo del siglo XX. Todo eso que preguntas lo puedes encontrar en cualquier biblioteca, en los libros de alemanes como Engels y Marx, o del ruso Lenin, no es nada nuevo, sino condensado en una propuesta y apoyado por un grupo de comunistas que si creemos en la ciencia y que nos arriesgamos a predecir de la misma forma que lo hizo la generación del Moncada y de la Sierra.
Lo mismo que cuestionas ahora hubieras podido censurar el día que Cuba se declaró socialista y mira por donde vamos.
NO le cuestiones a cualquier generación de cubanos esa capacidad de arriesgarse, de predecir, de soñar.
En nosotros, los que estamos por un socialismo real, estas afirmaciones, artículos e incluso palabras soeces no nos desalientan. Estamos muy seguros de nuestros ideales socialistas, no los asumimos como un acto de fe, sino como el único acto capaz de comenzar a labrarle una sepultura definitiva al capitalismo y a la burocracia que la representa en nuestro país.
Y para el ciudadano común, contrario a lo que enuncias, las esencias si han cambiado en Cuba, porque hace treinta años no existía una burocracia omnisciente, omnipotente y omnipresente pidiendo actos de fe para mantenerse en el poder.
Los problemas de Cuba están dentro de Cuba. El imperialismo en estos momentos bastante problemas tiene con sus crisis. El capitalismo nos puede hasta brindar educación y salud gratuitas, lo que no puede dar al pueblo cubano es la propiedad de los medios de producción. Desde un punto de vista práctico, es nuestra única alternativa en un mundo donde desapareció el socialismo como sistema.
Ese esquema “soft” del gobierno yanqui que se vislumbra en el futuro, y al que haces referencia, solo podemos vencerlo con un socialismo verdadero donde el poder resida en el obrero y no en los burócratas.
No es un problema de buscar la eficiencia productiva, si la lograras con tus argumentos queda sin materializarse lo básico: ¿sigue el obrero con su salario? Si es así, sigue el obrero siendo un esclavo del gobierno.
Hablas de capitalismo agotado como sistema, pero nadie ha sido capaz de decir cuando por fin se hundirá, y si se ha demorado en caer la culpa ha sido del socialismo estatista que no demostró ser una alternativa, porque no era un socialismo real. Con más de lo mismo lo único que hacemos es demorar su caída.
La Revolución cubana no es un milagro, es fruto de muchos esfuerzos y sacrificios de su pueblo, la Revolución cubana es fruto de siglos de luchas por la libertad y la independencia, de ideas martianas que condensan esa idiosincrasia, pujanza y el ser de nuestra cubanía.
En desacuerdo totalmente en que cada persona en sí misma es un fin, pues una persona es un ser social que solo puede lograr sus más caros anhelos actuando en sociedad y con ello no estoy en contra de que el socialismo respete la individualidad de cada ser.
Precisamente nosotros, los que estamos por un socialismo participativo, democrático y decisorio lo hacemos, porque pensamos que partimos de una evaluación acertada de la realidad, porque estamos en la búsqueda de respuestas y la instrumentación inmediata de las mismas con el concurso de la mayoría.
Finalmente, después de leído su artículo me quedan dos preguntas ¿Qué es lo que usted propone? ¿Por qué nunca menciona la palabra socialismo?
¿Por qué se pierde la juventud?
Riflexiones
Desde tiempos inmemoriales existe la inclinación de las generaciones más viejas a denostar sobre la juventud que viene empinándose con su propia ética y patrón de valores, faltando casi siempre el análisis de los aspectos negativos que la generación precedente ha traslado a los nuevos vástagos.
Y traigo el tema a colación porque esta nueva generación de cubanos que comenzó a desarrollarse bajo la tutela del llamado Periodo Especial encuentra valores negativos como la doble moral y la corrupción que no enfrentaron las generaciones que le antecedieron.
El pasado 31 de mayo bajo el título “Los domingos sí están contados” el diario Juventud Rebelde nos relata como la juventud bayamesa decidió hacer de un domingo “una fecha de semillas, de privaciones gratas, de fango mágico y de sudores que saben a miel”, esta última no es la miel del poder, sino la del sacrificio.
Según el diario desde octubre del 2008, en que la dirección de la juventud de Granma convocó a enarbolar la bandera de los sacrificios no fingidos para apoyar las tareas agroalimentarias, apenas la juventud ha faltado a un domingo rojo.
El artículo rezuma el vigor y desprendimiento de los jóvenes bayameses en esta nueva tarea de choque y ya casi al final del artículo un joven se refiere a un sábado “en que sembramos boniato, nos pusimos contentos porque no fuimos un grupito sino miles de jóvenes. El entusiasmo se multiplicó”.
Esos jóvenes, al leer este artículo en un diario nacional deben sentirse orgullosos, estimulados a seguir enfrascados en esa lucha contra la naturaleza, pero les aconsejo que para mantener el embullo no sigan leyendo el diario, pues si llegan a la página ocho y leen el artículo “Y ahora, ¿Quién aguanta el viandazo?, se enterarían de que en la pasada cosecha de tomates se pudrieron cientos de toneladas de ese producto y que en la actualidad la misma suerte corren miles de toneladas de boniato.
¿Acaso esto es un buen ejemplo para nuestra juventud? Pedirles que se esfuercen para después tirar por la borda todo ese sacrificio que hacen.
¿Dónde radica el problema? Lees y relees el artículo y la responsabilidad se diluye:
-Las cooperativas productoras de tomate exigen que acopio le pague 146,343 pesos por la pérdida de 2 610 quintales de boniato.
-Algunos campesinos no reclamaran y se conforman con que les paguen por la producción planificada y no la real.
-Algunos campesinos perdieron el 40 por ciento de la ganancia prevista.
-Contribuyeron a esas pérdidas la poca disponibilidad de medios de transportes y la existencia de una infraestructura industrial incapaz de asumir picos productivos.
-A juicio de algunos campesinos el saldo final de lo perdido lesiona más la vergüenza que sus bolsillos, y califican de inmoral que detrás de tantos recursos y esfuerzo físico no llegue a la población una cosa tan necesaria como la comida en momentos en que el estado emplea divisas para adquirir alimentos en el exterior.
- Un obrero revolucionario y que no ha perdido la esperanza y el optimismo asume que lo sucedido es una mala racha.
Luego el periodista les da la palabra a los funcionarios, quienes presagian que la nueva estrategia de comercialización que debe implementarse en agosto próximo funcionara de acuerdo con un estudio de demanda de las dos provincias habaneras.
En Cuba todo queda siempre proyectado en el futuro.
Los culpables de la pudrición de esos alimentos ¿Qué?
Bueno, creo que como dice el refrán, la culpa de todo la tiene el totí.
francotiradordelcauto@yahoo.es
http://francotiradordelcauto.blogia.com/
Desde tiempos inmemoriales existe la inclinación de las generaciones más viejas a denostar sobre la juventud que viene empinándose con su propia ética y patrón de valores, faltando casi siempre el análisis de los aspectos negativos que la generación precedente ha traslado a los nuevos vástagos.
Y traigo el tema a colación porque esta nueva generación de cubanos que comenzó a desarrollarse bajo la tutela del llamado Periodo Especial encuentra valores negativos como la doble moral y la corrupción que no enfrentaron las generaciones que le antecedieron.
El pasado 31 de mayo bajo el título “Los domingos sí están contados” el diario Juventud Rebelde nos relata como la juventud bayamesa decidió hacer de un domingo “una fecha de semillas, de privaciones gratas, de fango mágico y de sudores que saben a miel”, esta última no es la miel del poder, sino la del sacrificio.
Según el diario desde octubre del 2008, en que la dirección de la juventud de Granma convocó a enarbolar la bandera de los sacrificios no fingidos para apoyar las tareas agroalimentarias, apenas la juventud ha faltado a un domingo rojo.
El artículo rezuma el vigor y desprendimiento de los jóvenes bayameses en esta nueva tarea de choque y ya casi al final del artículo un joven se refiere a un sábado “en que sembramos boniato, nos pusimos contentos porque no fuimos un grupito sino miles de jóvenes. El entusiasmo se multiplicó”.
Esos jóvenes, al leer este artículo en un diario nacional deben sentirse orgullosos, estimulados a seguir enfrascados en esa lucha contra la naturaleza, pero les aconsejo que para mantener el embullo no sigan leyendo el diario, pues si llegan a la página ocho y leen el artículo “Y ahora, ¿Quién aguanta el viandazo?, se enterarían de que en la pasada cosecha de tomates se pudrieron cientos de toneladas de ese producto y que en la actualidad la misma suerte corren miles de toneladas de boniato.
¿Acaso esto es un buen ejemplo para nuestra juventud? Pedirles que se esfuercen para después tirar por la borda todo ese sacrificio que hacen.
¿Dónde radica el problema? Lees y relees el artículo y la responsabilidad se diluye:
-Las cooperativas productoras de tomate exigen que acopio le pague 146,343 pesos por la pérdida de 2 610 quintales de boniato.
-Algunos campesinos no reclamaran y se conforman con que les paguen por la producción planificada y no la real.
-Algunos campesinos perdieron el 40 por ciento de la ganancia prevista.
-Contribuyeron a esas pérdidas la poca disponibilidad de medios de transportes y la existencia de una infraestructura industrial incapaz de asumir picos productivos.
-A juicio de algunos campesinos el saldo final de lo perdido lesiona más la vergüenza que sus bolsillos, y califican de inmoral que detrás de tantos recursos y esfuerzo físico no llegue a la población una cosa tan necesaria como la comida en momentos en que el estado emplea divisas para adquirir alimentos en el exterior.
- Un obrero revolucionario y que no ha perdido la esperanza y el optimismo asume que lo sucedido es una mala racha.
Luego el periodista les da la palabra a los funcionarios, quienes presagian que la nueva estrategia de comercialización que debe implementarse en agosto próximo funcionara de acuerdo con un estudio de demanda de las dos provincias habaneras.
En Cuba todo queda siempre proyectado en el futuro.
Los culpables de la pudrición de esos alimentos ¿Qué?
Bueno, creo que como dice el refrán, la culpa de todo la tiene el totí.
francotiradordelcauto@yahoo.es
http://francotiradordelcauto.blogia.com/
¡Viva el socialismo estatizado!
Riflexiones
Desde hace muchas décadas perdí el temor a perder bienes y riquezas, porque al no poseerlas sería de orate suponer su perdición; lo que si ha surgido dentro de mí y de otros muchos cubanos es el miedo a que este socialismo inalcanzable, al menos la intención de lograrlo no ha desaparecido, se vaya a bolina como la Revolución de 1930-
Releyendo a Lenin cada día le cojo más odio al estado, a mi me gustaba la lectura del teórico ruso porque, aupando la teoría de Marx y Engels, nos prometía una disolución futura del estado.
El estado, me decía y me repetía, parodiando a los clásicos, surgió para que una clase minoritaria explote a la mayoría de la población, llámese estado esclavista, feudalista, capitalista, fascista, burocrático, o cualquier apellido o mote que se le quera endilgar. El estado es el que tiene que irse a bolina, sin embargo, perdura como Matusalén: hoy alegre y mañana también; por lo que sin tanta verborrea puede afirmarse que el estado siempre estorba, por lo menos todos los conocidos hasta ahora.
Pero eso de la alegría constante no es para la mayoría, y menos cuando escucho en el noticiero de la mañana que el trabajo a destajo viene de vuelta a los obreros cubanos, como una salida necesaria según una tal Ley 9.
El trabajo a destajo, sin que quede lugar a dudas, produce más plusvalía en menos tiempos. Vamos avanzando directico al capitalismo desarrollado, para entonces, con al máximo desarrollo de las fuerzas productivas, iniciar la socialización de los medios de producción: más o menos un “socialismo” tipo chino, donde ya existen algunos millonarios y muchos millones de muertos de hambre.
Lo más exuberante en esta situación es que desde que el primer brujo alzó una tea para que los creyentes vieran a Dios (al parecer la oscuridad desde entonces no ha dejado de reinar en el planeta y Dios nunca aparece) nunca la población ha sido quien impone los códigos de conductas y valores, esto sin excepciones, siempre se le han impuesto desde afuera, llámese monarquía, capitalismo o socialismo, Iglesia o partidos. Cómo hay que comportarse y vivir ha venido reglamentado por lo que tienen el poder.
Ese orden se ha mantenido desde siempre por la fuerza, que todos saben que da riquezas, que da poder, que el que lo posee siempre ostentará un mejor nivel de vida, que será eterno, siempre y cuando no se empalaguen con las mieles de la abeja o la melaza de caña.
Otra preocupación que me mueve a riflexionar es ¿cómo es posible que las trasnacionales mediante el trabajo asalariado logran ganancias multimillonarias, un desarrollo extremo de las fuerzas productivas y mucha miseria alrededor, y sin embargo nosotros en Cuba pagando también salarios, solo lo que hacemos es socializar la pobreza.
Pensando negativamente debíamos tratar de imponerles a los países imperiales, que malgastan sus riquezas en mantener arsenales de todo tipo de armas, este socialismo estatista patrocinado por Stalin desde principios del siglo pasado: y les podría asegurar que no tendrían ni un centavo para el desarrollo de amas de ningún tipo.
Ya ven tenemos una solución en nuestras manos para acabar con la carrera armamentista en el mundo. Tendríamos entonces un mundo más seguro.
¡Arriba el socialismo de estado!
Desde hace muchas décadas perdí el temor a perder bienes y riquezas, porque al no poseerlas sería de orate suponer su perdición; lo que si ha surgido dentro de mí y de otros muchos cubanos es el miedo a que este socialismo inalcanzable, al menos la intención de lograrlo no ha desaparecido, se vaya a bolina como la Revolución de 1930-
Releyendo a Lenin cada día le cojo más odio al estado, a mi me gustaba la lectura del teórico ruso porque, aupando la teoría de Marx y Engels, nos prometía una disolución futura del estado.
El estado, me decía y me repetía, parodiando a los clásicos, surgió para que una clase minoritaria explote a la mayoría de la población, llámese estado esclavista, feudalista, capitalista, fascista, burocrático, o cualquier apellido o mote que se le quera endilgar. El estado es el que tiene que irse a bolina, sin embargo, perdura como Matusalén: hoy alegre y mañana también; por lo que sin tanta verborrea puede afirmarse que el estado siempre estorba, por lo menos todos los conocidos hasta ahora.
Pero eso de la alegría constante no es para la mayoría, y menos cuando escucho en el noticiero de la mañana que el trabajo a destajo viene de vuelta a los obreros cubanos, como una salida necesaria según una tal Ley 9.
El trabajo a destajo, sin que quede lugar a dudas, produce más plusvalía en menos tiempos. Vamos avanzando directico al capitalismo desarrollado, para entonces, con al máximo desarrollo de las fuerzas productivas, iniciar la socialización de los medios de producción: más o menos un “socialismo” tipo chino, donde ya existen algunos millonarios y muchos millones de muertos de hambre.
Lo más exuberante en esta situación es que desde que el primer brujo alzó una tea para que los creyentes vieran a Dios (al parecer la oscuridad desde entonces no ha dejado de reinar en el planeta y Dios nunca aparece) nunca la población ha sido quien impone los códigos de conductas y valores, esto sin excepciones, siempre se le han impuesto desde afuera, llámese monarquía, capitalismo o socialismo, Iglesia o partidos. Cómo hay que comportarse y vivir ha venido reglamentado por lo que tienen el poder.
Ese orden se ha mantenido desde siempre por la fuerza, que todos saben que da riquezas, que da poder, que el que lo posee siempre ostentará un mejor nivel de vida, que será eterno, siempre y cuando no se empalaguen con las mieles de la abeja o la melaza de caña.
Otra preocupación que me mueve a riflexionar es ¿cómo es posible que las trasnacionales mediante el trabajo asalariado logran ganancias multimillonarias, un desarrollo extremo de las fuerzas productivas y mucha miseria alrededor, y sin embargo nosotros en Cuba pagando también salarios, solo lo que hacemos es socializar la pobreza.
Pensando negativamente debíamos tratar de imponerles a los países imperiales, que malgastan sus riquezas en mantener arsenales de todo tipo de armas, este socialismo estatista patrocinado por Stalin desde principios del siglo pasado: y les podría asegurar que no tendrían ni un centavo para el desarrollo de amas de ningún tipo.
Ya ven tenemos una solución en nuestras manos para acabar con la carrera armamentista en el mundo. Tendríamos entonces un mundo más seguro.
¡Arriba el socialismo de estado!
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